Política

Con humildad y a paso firme

Durante estas últimas semanas el debate político se centró en algunas cuestiones que tienen que ver con la construcción del futuro, de la falta de una épica, de una narrativa, de un horizonte. Si bien la política combina proyección a futuro con certidumbres del presente, la realidad que irrumpe hoy hace que el margen de acción pública sea muy restringido.

La pandemia mundial, y su gestión política, puso en jaque todas las reglas de la política hoy conocidas. La movilización, parte del ADN de construcción y articulación política pasó a ser parte de la transgresión de una derecha con ribetes irracionales. Todo este descalabro cultural deja a la militancia y sus intermediaciones políticas en una especie de limbo de inacción que muchas veces nubla los diversos análisis políticos.

En este contexto, el gobierno gestionó esta pandemia asumiendo una ética del cuidado, preservando la vida por sobre el resto de las esferas de desarrollo social. ¿Qué implica esta ética del cuidado? Implica la narrativa de aquellas historias no mediatizadas como el sostenimiento de las ollas populares por parte de las organizaciones sociales y su nivel de articulación entre el Estado y las organizaciones de la sociedad para contener las consecuencias de esta pandemia. O aquella historia en la que se evidenció el fortalecimiento del sistema de salud a través de la construcción de doce hospitales modulares, la incorporación de 3971 camas de terapia intensiva en todo el país, la centralización de la compra y entrega de más de cuatro mil respiradores a las provincias por parte del Estado Nacional, ampliando la capacidad instalada en un 66%, alcanzando un total de 9300 en todo el país incluyendo sector público y privado.

Los créditos de Asistencia de Emergencia al Trabajo y la Producción (ATP) que benefician a 129.093 trabajadores y trabajadoras para sostener las fuentes de trabajo genuino a través de las PyMES, el Ingreso Federal de Emergencia (IFE) que ya tiene 8.857.063 beneficiarios y beneficiarias que se combinan con otros salarios complementarios y la tarjeta Alimentar. La cuestión de género, que ya es un eje de gestión, y se evidencia en la presentación de un presupuesto que por primera vez en la historia va a tener perspectiva de género. Se enfatizó la cuestión del federalismo a través de la transferencia a las provincias de 191.268 millones de pesos (un 425% más que en el 2019) para mitigar los riesgos de la crisis económica y sanitaria. Se renegoció la deuda con los acreedores privados lo que permitirá aliviar los compromisos de pago a través de un modelo de crecimiento sostenido.

En este sentido, es necesario comprender que lo que se hizo fue gestionar una batería de políticas públicas inéditas en medio de un contexto de emergencia con una crisis económica y sanitaria sin antecedentes. Hay otra historia para mostrar, una historia que no está en los medios de comunicación que pretenden convencer que estas son noticias de ayer.

Es hora de intensificar ese pacto social que se supo construir como propuesta de unidad durante el año pasado, es hora de comenzar a articular con todas las fuerzas de la sociedad civil las soluciones concertadas para comenzar a sentar las bases de un modelo de desarrollo federal e inclusivo, es hora de imponer una agenda de trabajo y abandonar las discusiones que quieren resquebrajar el movimiento nacional y popular. Si bien el contexto no apremia, se debe dejar de discutir los términos de la unidad y avanzar con humildad y paso firme sin perder el eje en la realidad de toda la Argentina y siempre teniendo en cuenta que en este contexto los logros tienen una durabilidad más que restringida.

Hoy, la actualidad demanda diálogo y concertación para resolver los problemas estructurales del país, que tienen que ver con las restricciones externas, la cuestión del dólar, la inflación, la relación entre el Estado y el capital que debe intensificarse siempre consagrando los derechos de los trabajadores y trabajadoras, las condiciones de competencia de los mercados, las cuestiones sociales que demandan mejor calidad de infraestructura, vivienda, trabajo. Hay una agenda muy fructífera de trabajo y ese es el eje desde dónde se debe comenzar a soslayar el proyecto político que asumió el último 10 de diciembre. Esa es la mirada estratégica sobre la que se tienen que construir los términos del debate. Esa es la gestión que este gobierno estuvo consagrando estos últimos 10 meses. El trabajo es enorme, el desafío aún más, pero si se comprende que por encima de los desencuentros, está la suerte de la nación argentina y la de cada uno y una de nosotros y nosotras en el presente, el futuro y el porvenir, entonces el sendero estará sellado estratégicamente hacia un futuro de equidad y justicia social.

Camila García
Sobre la autora
Lic. en Ciencias Políticas (UBA) y periodista.

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