Cultura

De los escenarios a las pantallas

La pandemia por Coronavirus llevó a la gente a tener que quedarse en su casa. En Argentina la cuarentena ya lleva siete meses, lo que hizo que muchas profesiones y oficios no puedan ejercer, no al menos de la forma que conocían. Así, la mayoría tuvo que transformar su forma de trabajo, pasar de lo presencial a lo virtual. En este sentido, las artes escénicas fueron uno de los lugares más golpeados, y, sin proyección próxima de apertura para los teatros ni estrategias comunes, surgió la pregunta: ¿Cómo seguir haciendo algo que se basa en la presencia de distintos cuerpos en un mismo espacio? Las respuestas fueron muchas y diferentes.

En la búsqueda de generar experiencias teatrales, en el marco del Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio -ASPO-, que se adaptarán al contexto, pero sin perder los rasgos fundamentales que hacen al teatro lo que es, surgieron distintas propuestas muy distintas entre sí. Algunas un poco más innovadoras que otras.

Una de las adaptaciones del teatro a lo virtual más interesantes fue la de Amor en cuarentena, escrita por Santiago Loza, bajo la dirección y coordinación de Guillermo Cacace. Se trata de una “experiencia sonora y visual por WhatsApp”: para participar había que sacar la entrada por Alternativa Teatral y anotarse con un teléfono celular. A partir de ahí sólo restaba elegir un personaje, y empezar a recibir un audio por día durante dos semanas, muchas veces acompañado de fotos, canciones o videos relacionados a lo que se hablaba. Entre los personajes podías elegir los relatos de distintos actores y actrices: Dolores Fonzi, Jorge Marrale, Cecilia Roth, Leonardo Sbaraglia o Camila Sosa Villada. ¿De qué va la historia? La sinopsis cuenta: “Un antiguo amor se comunica en tiempos de encierro. Escuchamos su voz, la reconocemos. De alguna manera extraña, nos brinda compañía”.

Otro ejemplo de teatro para escuchar es el de *31#: “Experiencias teatrales telefónicas en las que el oyente es parte de un acontecimiento individual, dedicado y en vivo”. Esta propuesta fue creada por los actores Max Suen, Almudena González y Naomi Stein, quienes buscaron que no se pierdan tres características fundamentales del teatro: que sea en vivo, efímero e irrepetible. Aquí el oyente elige una de las experiencias en cartel y se convierte en espectador y participante, completando la experiencia con su imaginación. En tiempos donde lo digital está más en auge que nunca, esta propuesta nos lleva a un pasado analógico, donde con marcar las siglas *31# en el teléfono te volvías completamente anónimo y podías llamar a quien quisieras, sin que la otra persona supiera que eras vos del otro lado.

Por otro lado, está Sex Virtual, una experiencia a través de distintas plataformas virtuales: comprando tu entrada tenes acceso a tres días de estímulos mediante WhatsApp, Instagram, YouTube, Twitter, Telegram, Zoom y Vimeo. Podes acomodar la experiencia a tu agenda y disfrutarla a tus tiempos, sin horarios: hay contenidos durante todo el día en todas las plataformas, algunos disponibles durante toda la experiencia y otros no, ya que son en vivo y efímeros. Una interacción privada y personal que te hacen sentir una cercanía única e inmediata con los y las artistas. Momentos donde se puede elegir con quienes y otros donde no, ya que la experiencia se realiza con todos ellos. Una creación de José María Muscari con la coreografía de Matías Napp, y la interpretación de Militta Bora, Gloria Carrá, Felipe Colombo, Ana Devin, Srta Bimbo Godoy, Patricio Gomez Di Leva, Adabel Guerrero, Tucu López, Noelia Marzol, Diego Ramos, Agustin Sierra, y el mismo José María Muscari.

Por último, también hay distintas propuestas de obras por streaming, algo quizás menos innovador, pero no por eso menos interesante. Alternativa Teatral cuenta con una amplía cartelera, que seguramente seguirá creciendo con el tiempo: Kronos – una obra de danza contemporánea filmada en el Teatro Roma de San Rafael, Mendoza, bajó la dirección y coreografía de HebeValla toma el momento que estamos atravesando de aislamiento como disparador de emociones y experiencias, y trabaja con la limitación del espacio y los barbijos como recurso expresivo/limitante de las emociones que se pueden, o no, transmitir -; Querido Ibsen: soy Nora de Griselda Gambaro, dirigida por Silvio Lang, con Belén Blanco y Edgardo Castro en el elenco; La soledad de la casa de Anna, de Juan Topac Soler, con la actuación de Pilar Ruiz – Anna es una actriz que está sola es su casa con la única compañía de su gata, con sus proyectos frenados por una pandemia -.

En un año en que todos y todas buscan reinventarse sin perder lo que son, las artes escénicas no se quedan atrás, y ofrecen al público distintas propuestas para acompañar la cuarentena y salir a ver una obra o vivir una experiencia diferente sin dejar la intimidad de tu casa.

Malena Adandía
Sobre la autora
Periodista y licenciada en comunicación audiovisual.

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