Editorial

La Coalición al asador

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Desde el 27 de octubre el gobierno nacional sabía que el pasaje de una coalición electoral a una coalición de gobierno era el mayor desafío político. Puede parecer exagerado pensando en que tenía por delante desde las negociaciones con el FMI y los fondos privados, hasta levantar las pésimas condiciones sociales de la sociedad.

Sin embargo, sin cohesión política interna, todo lo que se proponga no sólo puede resultar nocivo para las políticas públicas que quiera encarar, sino que puede convertirse en la herramienta de mayor daño político en un país nunca estable y con una oposición para nada debilitada.

Fuego amigo, errores no forzados, tensiones visibles entre funcionarios, papelones de un 17 de octubre no-digital, todo forma parte de las sucesivas manifestaciones de un gobierno que, golpeado por la pandemia, aún no puede desplegar un relato unificado, consistente, creíble y que enamore.

Si hablamos de fuegos amigos podemos empezar aleatoriamente por las acusaciones de sobreprecios de Juan Grabois, al Ministerio de Desarrollo Social de la Nación, que le costó al gobierno una renuncia masiva de funcionarios, a costa de sostener al ministro. El showman Sergio Berni nunca se sabe si es un aliado o alguien que busca instalarse en las elecciones de medio término. No importa cuál de las dos, u otra o ninguna de esas razones, sus declaraciones y metodologías, y el claro enfrentamiento con la ministra de seguridad nacional, siguen generando repudios múltiples. La carta de la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner en el 10° aniversario del fallecimiento de quien fuera su compañero de vida y expresidente, Néstor Kirchner, hablando de “funcionarios que no funcionan”, no sabemos si son los que designó ella o los otros, pero a las claras está que el fuego para el asado ya prendió.

Errores no forzados hubo varios, pero el de Vicentín es el que más llama la atención. Una medida mal comunicada, mal gestionada políticamente, con un solo costo, el propio. Llama la atención, porque haciendo revisionismo con la famosa 125 más de diez años después, el poco o nulo aprendizaje político, le valió madre, como dicen los mexicanos.

El presidente tiene muchos trabajos, pero uno sin dudas es el que no puede dejar de hacer: el que unifica, modera, enfrenta, explica cual profesor de UBA, en TODOS los frentes. Pasar de una coalición electoral a una coalición de gobierno es complejo, pasar de armador político a presidente también. El rol del jefe de gabinete debería ser crucial para no quemar el fusible más importante en un país presidencialista. Pero, cri cri.

¿Es demasiado temprano para decirlo? Queda un verano y hay elecciones nuevamente, renovación de confianza, de creer en “poner una Argentina de pie”.

Mientras tanto, el tiempo vuela, el bolsillo está vacío y la oposición organizada. “Hagan un partido y preséntense a elecciones”. #ProhibidoOlvidar. Por si fuera poco, el año pasado antes de las elecciones de octubre, estuvo de moda el cántico “Macri ya fue, si vos querés Larreta también”, pero en el mundo al revés, el gobierno, ya sea como estrategia sanitaria o como política para romper a la oposición, solo proyectó a nivel nacional a un nuevo candidato, Larreta.

No sé sabe si el gobierno empezó por las achuras, pero es hora de poner el asado porque la gente tiene hambre y las ensaladas para los carnívoros, son sólo una guarnición.

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