Política

Planificación y política de vivienda en el Proyecto de Justicia Social

Los sucesos de Guernica de octubre pasado vinieron a mostrarnos a los argentinos el rostro de aquellos sectores estructuralmente empobrecidos, gases lacrimógenos, corridas, llantos, situaciones de violencia no deseada detrás de una ocupación de tierra en reclamo de vivienda. Dicha problemática siempre fue sensible para los sectores populares, apareciendo como déficit estructural y pocas veces abordada de forma integral por los diferentes gobiernos de turno.

El objetivo general de esta crónica será describir el impacto de la planificación y las políticas públicas de los primeros años del peronismo. Y, en segundo lugar, caracterizar brevemente la política de vivienda del mencionado gobierno.

En la Nueva Argentina, la planificación vence al tiempo

Hasta 1943, la lógica de crecimiento del país se inspiraba en la teoría del desarrollo desigual y combinado. Asistíamos a un proceso de envejecimiento por zonas, de estancamiento selectivo de regiones; por un lado, una zona de la ciudad de Buenos Aires se presentaba como moderna mientras que a otra, le cabía el conflicto social y en este la cuestión de la vivienda. La oligarquía socia de Gran Bretaña se mostraba ante el relato histórico como un cuerpo gobernante homogéneo inspirado en los ideales de la modernidad. Es decir, Argentina era una Nación pujante, moderna y próspera que debía agradecer a la guerra de policía impulsada por Mitre contra el atraso del interior. Sobre esas cenizas se asentaba la modernidad excluyente del modelo primario agroexportador.

Como dice Fermín Chávez, cuando Perón llega al poder, ya sabía de qué se trataba la planificación. Es que su meteórico derrotero político, su conocimiento de la estructura estatal, del territorio y de las necesidades sociales de la Argentina, fueron elementos que ya le daban un conocimiento práctico y experiencia suficiente para encarar su etapa de presidente. El antecedente concreto vinculado a la planificación fue el Consejo Nacional de Posguerra. Cuando el Coronel Perón asume la dirección del Consejo, ya era vicepresidente y un político en ascenso.

Con el Consejo, Argentina comenzaba a revertir la anarquía de la no planificación semicolonial, su función fue desarrollar un plan de realizaciones que apuntaban a cubrir las necesidades más urgentes de los sectores populares y para eso, era necesario organizar la estructura económica y financiera del país. La planificación consistía en la identificación de problemas estructurales con herramientas y métodos propios. Tengamos en cuenta que ningún gobierno en Argentina había planificado un proyecto de realizaciones orientado a las mayorías, con lo cual, no existían antecedentes de planificación; todo formaba parte de una creación heroica. Al diagnóstico se le sumaba la conformación de mecanismos e instituciones estatales nuevos para dar respuesta a políticas concretas por los diferentes déficits heredados de casi cien años de dominación oligárquica. El Consejo Nacional de Posguerra era un órgano que organizaba realizaciones yendo de lo particular a lo general, su anclaje era Argentina mientras veía cómo se desenvolvía el mundo luego de la Segunda Guerra Mundial. Asimismo, tenía la función de planificación federal del territorio atendiendo a las particularidades y demandas de cada región y provincia.

Se identificaba así, en toda esta generación de políticos, verdaderos planificadores, entre los que se destacaba José Figuerola, un hombre de profundo rechazo al liberalismo de cuño británico en lo político y francés en lo cultural. Ese liberalismo para los planificadores fue el responsable de la anarquía territorial. La creación de un nuevo sistema burocrático significó el desplazamiento de antiguas estructuras burocráticas que eran útiles para épocas de dominación semicolonial, pero que no eran complementarias en la Nueva Argentina.

Con la nueva planificación hay una decisión de ocupar espacios vacantes que debían ejecutar funciones de planificación. Ante la soberanía incompleta de la semicolonia, el Estado debía tener certezas en sus diagnósticos para planificar desde allí la necesidad de crear institutos vinculados a las estadísticas inexistentes hasta el momento. Observamos datos en materia demográfica confusos. Esa preocupación coincide también con la creación de Registros y aéreas registrales creadas durante los primeros años del peronismo.

Estas políticas sirvieron para ordenar el país, para generar lazos de cooperación y evitar momentos de confusión. Una buena planificación resulta hasta terapéutica con relación al conflicto social y para cualquier proyecto soberano de país.

De la planificación organizada por el Consejo Nacional de Posguerra se deriva la elaboración de los Planes Quinquenales, la mayor experiencia en planificación que ha tenido un gobierno nacional. Esta planificación se desprende de un cuerpo teórico que acompañaba e interpelaba al nuevo elenco gobernante, que es una doctrina social que posibilitaba una nueva experiencia democrática, donde esta ya no aparece únicamente como un registro de lo formal, sino que emerge como una democracia con contenido social. De esta manera, y con el desarrollo de los Planes Quinquenales, Perón suma a la Argentina a otras experiencias que habían planificado su economía, como fueron la soviética o la mexicana con su plan hexanal durante la década del treinta.

Dentro los logros que presenta el primer Plan Quinquenal figuraba la construcción de 217 mil viviendas. Para tomar una dimensión de los números en la nueva Argentina, entre 1920 y 1945 se habían otorgado 14800 préstamos hipotecarios, mientras que durante el Primer Plan Quinquenal se entregaron 170.000 préstamos hipotecarios, apareciendo como articulador central el Banco Hipotecario Nacional. En ese sentido, Perón explicaba que hasta 1946 los bancos prestaban dinero a los ricos, y a partir de ese año, el banco comenzó a prestar dinero a los trabajadores favoreciendo así el sueño de la casa propia. Ya en ese período, la planificación con orientación social disparó, por parte de la oposición, un sinfín de críticas orientadas al supuesto clientelismo oficial a la hora de entregar créditos. A lo cual, Perón responde que por primera vez algo de razón tenían esas críticas, ya que los créditos de vivienda tenían una clara orientación popular, «primero porque es pueblo, después porque es peronista». Ante las exigencias de formalidad de la vieja Argentina semicolonial, Perón anteponía la realización efectiva de la Nueva Argentina donde la ciudadanía presentaba un contenido social.

Toda esta nueva política fue posible gracias a la creación de nuevos mecanismos financieros y productos de una orientación nacional en el manejo de la banca. Si se construyeron 217 mil viviendas también es porque existió una política soberana que nacionalizó al Banco Central y los depósitos bancarios. Asumir un control soberano sobre nuestra moneda implicó tener independencia sobre la orientación y el destino a los recursos. Y la política crediticia de vivienda formaba parte del destino de los recursos monetarios. Perón diría: «Asumimos desde el principio, el compromiso de afrontar el angustioso problema de la vivienda«. Lo interesante en esta preocupación es que no se trata de planificar una vivienda austera y estigmatizante, se piensa a una vivienda de calidad y comodidad sin distinciones. Lo cual será el plus de la planificación de la vivienda durante el peronismo. De esta manera, durante el peronismo se modificaba el paradigma de acceso a la vivienda, que dejaba de ser un privilegio y pasaba a ser un derecho. Esto será posible porque hubo una voluntad y un argumento vinculados a la liberación nacional (la nacionalización del BCRA-Banco Central de la República Argentina) para luego volcarse a la liberación social (la vivienda como derecho, de calidad y dignidad).

Emmanuel Bonforti
Sobre el autor
Sociólogo, profesor universitario

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