Política

Hay 2021 (política con espíritu navideño)

El mundo es todo lo que es el caso

El 10 de Diciembre se cumplieron los primeros 365 días del gobierno de Alberto Fernández. Ese mismo día el calendario marcó 344 días desde que el gobierno chino le anunciara al mundo la aparición de un extraño virus. Es un hecho: Alberto Fernández. gobernó solamente 21 días sin que la agenda política y económica mundial estuviera dominada por la pandemia originada en la localidad china de Wuhan. La gestión de gobierno es desde hace casi un año, la gestión de la pandemia. La acción de gobierno es en todo este período, acción de emergencia: emergencia sanitaria y emergencia alimentaria, pero también la necesidad de sostener, en las condiciones financieras de extrema precariedad que dejó el mejor equipo de los últimos 50 años, un piso de ingresos populares que garantice la mesa de los argentinos y argentinas más necesitados.

Desencuentro

No hubo novedad en el frente. El peronismo una vez más llegó al gobierno para tratar de sacar al país del embrollo en el que gestiones que suelen gozar del beneplácito del establishment rompen los caballitos, los autitos, los elefantitos y se llevan la sortija. La novedad quizás reside en que la fuerza de gobierno, lejos de tener una conducción en torno a la cual todo se ordena, funciona como una coalición. Coalición de peronismos o peronismo de coalición; los últimos coletazos del “Big Bang” político que significó el 2001 y que como los diciembres ríspidos que sufrimos hace casi veinte años, es otro de los tantos legados que nos dejaron en nuestra bendita nación los radicales ejerciendo el poder.

En este elenco variopinto que expresa el gabinete de ministros del ejecutivo nacional, sin dudas se destacó el ministro de economía. Porque hay que decirlo con todas las letras, así como vivimos mirando con lupa la gestión dispuestos a lanzar las más álgidas críticas, tenemos que reconocer que Guzmán es gol de Alberto.

Es cierto también que por desemejanza salen a flote los “funcionarios que no funcionan” (¿Qué gestión no los tiene?) que transmiten cierta desorientación. No obstante, es injusto tomar como ejemplo la dinámica de una gestión que se llevó adelante en un mundo que ya no es el mismo, en una región que ya no es la misma y en un país en el que el poder fáctico está ejercido en distintas proporciones de las que lo estaba hace diez años atrás, tiempo en el que aún no habían terminado de dar forma a su instrumento electoral. El futuro sólo tiene para ofrecerle al mundo incertidumbres. En este contexto mundial, la actual gestión lucha por fugar por arriba a la pandemia para cimentar bases consistentes sobre el cual comenzar a construir. No hay manuales para semejante empresa. El relato está en ciernes. Dicho sea como al pasar, con un horizonte mucho más promisorio que el actual un ministro estrella del 54% no dudó en decir: “me quiero ir”.

El futuro llegó hace rato

Argentina adolece de pasado. A un espacio político que surgió de manos de su líder, Juan Perón, como una herramienta para desarrollar y proyectar a nuestro país al mundo de posguerra, pero que hoy en el mejor de los casos intenta retomar políticas que se dieron efectivas a mediados del siglo XX, se le contrapone bajo la mascara de la novedad su antagónico que tiene como arquetipo el modelo del primer centenario argentino, ya inviable, sepultado sobre las diferentes capas geológicas de mundos derruidos el uno tras el otro; a la foto sepia de la Argentina potencia, se le contesta con la imagen fosilizada del “granero del mundo”. Esta disputa dramática no es una experiencia de laboratorio, nos proyectamos al futuro intentando recrear el pasado, el paraíso perdido. El goce del melancólico. Inútil, conmovedor.

Paolo Virno escribió hace mas de veinte años un libro que habla también de nuestra Patria: El recuerdo del presente. El filosofo napolitano recorre el camino de Bergson y trabaja el “deja vù” como categoría ontológica y política. Si el presente se me presenta como algo ya vivido, como remedo del pasado el futuro no es más que sucesión de episodios vividos, no hay acción creadora posible. La historia implosiona y lo que queda es un mirarse vivir, fatalista. El correlato político es la restauración como aspiración y deber ser. La disputa es por tratar de imponer modelos instrumentalmente perimidos que por tales son generadores de un sin fin de distorsiones. La novedad es a la vez pieza de museo.

Ana y Martín

El 2021 es incierto aún. El presupuesto presentado por Guzmán y aprobado por el congreso de la nación muestra los lineamientos de un gobierno ya despojado de la falta de dinámica económica que impuso la pandemia. La incertidumbre surge de si el escenario pos pandemia no se verifica y el mundo sigue dominado por la emergencia sanitaria. Prender velas es poco académico, así que es lo que hago todas las noches. Si el año próximo la pandemia comienza a ser la inquietud mas propia de la historiografía que de la prensa va a ser el “primer año” del gobierno de Alberto. El 2020 le fue impuesto y con mayor o menor pericia, la diferencia no es menor, la vocación fue la de mantener las puertas de la casa abiertas para que entren todos. Y la vocación es central.

Si el 2021 es el primer año del gobierno de Alberto Fernández vamos a ver un despliegue más propio de su proyecto. Para potenciar este punto, será necesario revisar algunas performances dentro de su gabinete; un colaborador no puede ser un escollo. Si quiere ser síntoma del agotamiento de una dialéctica que gira permanentemente sobre el pasado o si en cambio quiere ser artífice de un giro inaugural dependerá de su voluntad; y en esto también la voluntad es central.

Hace cerca de 70 años una filosofa alemana escribió una obra magistral, amorosa. De algún modo era en respuesta a quien había escrito la obra cumbre de la filosofía europea de la primera mitad del siglo XX. La muerte como horizonte para la existencia, afirmaba él. Ella contrapuso: el nacimiento es el hecho recreador de lo nuevo. El nacimiento, es también la puesta en juego de la novedad genuina y este accionar, ya que somos seres sociales, es una acción política. El gesto creativo y cotidiano es inaugural. En esta dinámica en la que en cualquier rincón de la patria hay millones de argentinos y argentinas en actitud creadora quien desee liderar un nuevo proceso, no necesita mucho más que ser un buen interprete, también un juglar de su propios relato.

Mariano Pugliarello
Sobre el autor
Herrero. Diletante. En vías de desarrollo.

Comments (1)

  1. Avatar
    Cristina Lospennato

    Gracias Marian por la escritura, tan acorde a los tiempos que corren. Si hay algo que esta pandemia trajo es precisamente enseñarnos que no tenemos el control de todo, es mas creo que de nada
    Abrazo y te felicito

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