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Estado y política social deportiva: Los Juegos Evita

Mojar los pies en el mar, someterse a un chequeo médico, alojarse en un hotel, viajar.

Siempre es recomendable ver las cosas en perspectiva y pensar que lo que para algunos puede ser una rutina, para un pre-adolescente de Formosa o La Rioja puede ser una experiencia transformadora y única.

HISTORIA

En 1948 se disputó un torneo de fútbol infantil destinado a los niños del área metropolitana de Buenos Aires. Al año siguiente la competencia se amplió a las provincias, agregándose en 1951 otras disciplinas deportivas e incluyéndose en 1953, por primera vez, las competencias femeninas.

Para el año 1954 hubo cerca de 165 mil inscriptos en las instancias preliminares.

Pero la dictadura instaurada en 1955 no pudo soportar tanto pueblo junto y organizado en esos juegos que para colmo se llamaban Evita. “Los Evita” quedaron proscriptos, como tantas cosas, por 18 años.

Desde 1973 hasta 1975 los Juegos volvieron a tomar vida con Diego Maradona y sus cebollitas quienes se establecieron como mito nacional en sus canchas. El equipo perdió en las semifinales de 1973 y se consagró campeón en 1974.

Un nuevo golpe de Estado dejó a los niños sin su torneo y varios gobiernos democráticos posteriores lo mantuvieron en el olvido hasta que en 2004 los Juegos fueron relanzados. Primero estuvieron focalizados en territorio de la provincia de Buenos Aires en conjunto con los, para esa época consolidados, Juegos Bonaerenses, una especie de “Evitas” a escala organizados por el gobierno provincial.

A partir de 2008, con la Ley Nacional 26.462, quedaron instaurados los Juegos como una política de Estado independiente del gobierno de turno.

En los cuatro años de Macrismo los Juegos se siguieron desarrollando pero con una pequeña gran modificación: el logo dejó de tener la cara de Evita y su nombre quedó chiquitito, porque, aunque usted no lo crea y a más de 60 años de su muerte, ella los sigue incomodando.

ESTRUCTURA

Los Juegos tienen un formato de competencia en el que las y los deportistas realizan un camino a lo largo del año que comienza en instancias municipales, continúa en procesos de selección provinciales y finaliza en una competencia nacional que suele desarrollarse en Mar del Plata, ciudad a la que cada año llegan entre doce mil y veinte mil jóvenes de todo el país a medirse en las más de treinta disciplinas incluyendo el deporte adaptado para personas con distintos tipos de discapacidades.

Si para la mayoría es una experiencia enriquecedora y lúdica, para otras y otros es un listón en una carrera deportiva destinada a la alta competencia.

HISTORIAS

En 2007 el lanzador de jabalina Braian Toledo tenía 14 años y lanzó el implemento a 45 metros quedando tercero en su categoría. Venía de la ciudad de Marcos Paz, se había criado en una familia pobre y un poco de casualidad alguien en su escuela se dio cuenta que podía ser un prodigio deportivo. En 2009 ya había participado de un Mundial Juvenil, entre otras competencias, pero se hizo presente en los Evita y lanzó a 81,4 metros, quedando veinte metros por encima del joven que obtuvo el segundo puesto. Al año siguiente se colgó la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de la Juventud.

Desde entonces Braian Toledo participó en dos Juegos Olímpicos, se subió al podio en infinidad de torneos internacionales y desarrolló una amplia y silenciosa militancia social en su ciudad que incluía, entre otras cosas, repartir personalmente en su auto bolsones de mercadería en diferentes barrios. En 2011 su historia se hizo conocida al protagonizar un spot en la campaña presidencial de CFK. La muerte lo encontró en febrero de 2020 en su Marcos Paz natal donde había vuelto en una pausa de su preparación para los Juegos de Tokio. Un accidente en la moto fue la causa del final. Tenía 26 años.

En 2014 el equipo de básquet femenino de Buenos Aires contó entre sus miembros a Sofía Acevedo y Florencia Chagas. Hoy sus jóvenes carreras muestran una proyección inmensa habiendo participado en diversas competencias a nivel de selecciones nacionales juveniles, llegando incluso Acevedo a un campus de la NBA y siendo Chagas profesional en el competitivo básquet italiano.

En 2014 el mendocino Kevin Muñoz tenía 15 años y pesaba 48 kilos. Con poca experiencia llegó a Mar del Plata y se consagró campeón nacional de boxeo. En 2020 cuenta con diez combates profesionales y es campeón sudamericano. Tiene 21 años.

POLÍTICA DEPORTIVA

La inversión que realizan los Estados provinciales y nacional en la organización de una competencia como los Evita, con estructura federal piramidal, es inmensa. La logística es abrumadora y los “beneficios” en términos de rédito inmediato son difíciles de ver. Sin embargo, se trata de una de las políticas deportivas más potentes y maravillosas. De esas que te hacen inflar el pecho y sentir orgullo.

Tuve la suerte de participar como árbitro de boxeo en cuatro ediciones de los Juegos Evita compartiendo una semana en Mar del Plata con decenas de miles de jóvenes de catorce y quince años, de todo el país, que copan las calles y las playas, que cantan y compiten, que se levantan temprano para entrenar o se acuestan tarde porque ya compitieron, que lucen con orgullo las camperas de su provincia, que ganan y pierden, que aprenden. Ahí conviven deportistas con alto potencial con niños y niñas que seguirán otros caminos y para quienes la competencia será algo circunstancial o anecdótico.

No importa. Los Evita son la conjugación perfecta entre el deporte social y el deporte de elite.

Muchos de los participantes ven por primera vez el mar. Otros nunca se habían sometido a un chequeo médico completo. Para la mayoría salir de su provincia, viajar en un colectivo de larga distancia y alojarse en un hotel es una experiencia nueva. La emoción que genera en un adulto formar parte y ser espectador de eso es difícil de describir.

Después de una semana los chicos y chicas volverán a sus provincias y se reencontrarán con las tremendas dificultades económicas, sociales y educativas que enfrentan los jóvenes de todo el país. Algunos soñarán con ser “Maradonas”, otros serán Toledo, Chagas, Acevedo, Muñoz. La mayoría encausarán sus vidas por fuera del deporte.

Seguramente lo harán con nuevas herramientas, seguramente sus vidas habrán cambiado, aunque sea un poquito, para siempre.

Manuel Vilariño
Sobre el autor
Árbitro internacional de boxeo, Secretario de la Asociación Guantes Solidarios

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