Editorial

Sueños

En el editorial “Que nadie se enoje” que Paula Canelo escribió para el medio el Destape y que fuera publicado el pasado 23 de enero (https://www.eldestapeweb.com/opinion/politica/que-nadie-se-enoje-20211230110), la socióloga e investigadora plantea una tesis en la cual el gobierno de Alberto Fernández ya no va a ser el gobierno con el que los militantes kirchneristas “soñaron” cuando el peronismo ganó las elecciones en el 2019, sino que es el gobierno “que hay”. Del mismo modo sostiene que la administración nacional quiere gobernar “sin que nadie se enoje” y que esto resulta imposible con un programa de gobierno que, teóricamente, viene a reparar desigualdades sociales y económicas. Por último, y como no podía faltar, se sube al trending topic Cristinista de las últimas semanas #FuncionariosQueNoFuncionan y reivindica el derecho de la vicepresidenta de hacer público su descontento con ciertos funcionarios que a su entender no dan la talla, agregando, además, que existe cierto discurso desde el interior de la coalición de gobierno, que tilda a las críticas de funcionales a la derecha. A la vista, todos estos argumentos no parecen nada novedosos para la rosquita eterna del peronismo del último tiempo. Sin embargo, no por carecer de novedad, están faltos de actualidad y así se convierten en dignos de ser analizados. Aquí lo intentaremos.

El gobierno que hay

En una ciudad donde se psicoanalizan hasta las piedras, no hay que ser muy ducho en Freud y Lacan para entender que entre el deseo y la realidad siempre hay un trecho que en general resulta inexpugnable. Pero ¿cuál era el gobierno que deseaba cierto sector del Frente de Todos y por qué a esta altura parecen decepcionados? ¿Cuál era el gobierno que esperaban dirigentas como Alicia Castro?, solo por nombrar a alguien que suele cuestionar al gobierno “desde adentro” en sus redes sociales. ¿Cuál es el gobierno que añoran, que recuerdan con nostalgia, para decir que este ya no es el gobierno que soñaron? ¿El primer Peronismo? Bueno, no suelen explicitarlo ya que siempre que hablan de Juan Perón lo hacen con cierto resquemor, “la que era realmente revolucionaria era Evita”, se suele escuchar por aquellos foros, como si Evita no hubiera sido ante todo Peronista. En su libro “Así se hizo Guardia de Hierro” Alejandro Francisco Álvarez sostiene que la primera infiltración marxista en el Movimiento Nacional fue el deseo de que Eva sea la vicepresidenta de Perón. No tenemos ninguna forma de saber si esto es cierto y hasta tiene un tufillo a Macartismo aquella frase que no compartimos, solamente la traemos a colación para preguntarnos si tal vez el gobierno que desean es uno de tinte marxista. ¿Sí? ¿En serio son marxistas? ¿Están por la disolución del Estado, la dictadura del proletariado y la toma de los medios de producción? ¿De verdad? ¿Tuitean desde algún barrio del Conurbano donde han decidido instalarse para proletarizarse en alguna fábrica de repuestos de autos? No parece.

No sabemos porque no lo dicen, cuál es el gobierno con que sueñan, porque es más fácil el “Qué pasa General” modelo siglo XXI. Tiene más mística es cierto y si hay algo que le falta a este gobierno es mística, no construye relato, no genera emoción. Pero no sólo con mística y emoción se construye un gobierno Peronista, también la racionalidad es un factor fundamental en el hacer política. Y Perón era Clausewitz, pero también era Weber. Alberto, quizás sea demasiado este último.

Que nadie se enoje

Es absolutamente cierto que es imposible en esta parte del mundo llevar adelante políticas cuya agenda se base en la reparación de derechos para las mayorías, sin tocar intereses económicos y políticos de los que ostentan los poderes fácticos. Acierta Canelo en aquello: no hay justicia social sin reacción. Cristina Kirchner lo sabe perfectamente. Cada una de las medidas que adoptó como presidenta le valieron el odio cuasi patológico de sus adversarios políticos y una persecución judicial que sufrió y aún sufre, ella y los demás líderes latinoamericanos de la década anterior.

Pero entonces nos preguntamos: ¿cuáles son los grandes intereses económicos y políticos que no están enojados con el gobierno de Alberto Fernández? ¿Clarín? Al que encuentre una nota del otrora diario del Desarrollismo argentino favorable al actual gobierno, que le den los 10 mil dólares de una vez. Es tan absolutamente virulento Clarín hoy como lo fue cuando Cristina era presidenta.

¿Las patronales agrarias son muy favorables al Gobierno Nacional? Pues no parece sinceramente. Hace algunos días llevaron adelante un lockout que luego levantaron porque el Gobierno finalmente eliminó las restricciones para exportar maíz. En el año 2008, cuando el paro del campo realmente desestabilizó la democracia en nuestro país, Cristina Kirchner decidió enviar la resolución 125 al Congreso para que sea debatida allí y nadie puso el grito en el cielo ni dijo que “Cristina no quiere que nadie se enoje”. La ex presidenta y actual vicepresidenta hizo lo que había que hacer ante una medida que dividía aguas en la Argentina. Evaluó que lo mejor era que sea el Parlamento el que decida si era viable o no. Perdió y nunca más intentó nada parecido.

¿Techint y Paolo Rocca son parte del Frente de Todos, son muy amigos de Alberto? Hace no muchos meses (aunque en este país parezcan siglos) fue el actual presidente el que tildó de miserables a los empresarios que echaban gente en plena pandemia y cuarentena. No fue ni Chávez, ni Evo Morales.

¿Entonces quiénes son los que este gobierno no quiere incomodar? Este gobierno como todos los gobiernos peronistas tiene los mismos adversarios políticos y genera el mismo enojo que generaban los anteriores. Y, de todos modos, no es cuestión de ver quién grita más fuerte en la política.

Funcionarios que no funcionan y el juego a la derecha

De los funcionarios que no funcionan ya hablamos largo y tendido en En Tapa. Hemos hablado del juego de exterioridad-interioridad en el que se para Cristina Kirchner que habilita otras voces con mucho menor trascendencia que la vicepresidenta. Enfoquemos la lupa entonces hacia el postulado que sugiere Canelo sobre que “se dice que, si se critica, entonces se hace el juego a la derecha”. Nunca una crítica bien intencionada y desde un lugar que genere intercambio y nuevas construcciones de mayorías puede ser vista como “hacerle el juego a la derecha”. El o la que piense aquello se equivoca. Los grandes errores que han cometido líderes populares a través de la historia tienen mucho que ver con la complacencia absoluta de sus lugartenientes, con el sí a todo y con la reverencia como única forma de comunicación política. La crítica es saludable en la política, la autocrítica también. Pero hay una cosa que también es cierta: la derecha en la Argentina es cruel. Es inmensamente cruel y huele sangre. Las críticas “desde adentro” a un gobierno que tiene un año de asumido, que heredó el Macrismo y todo lo que su proyecto político dejó en la Argentina y al cual con tan sólo tres meses le estalló en la cara una pandemia que cambió el mundo, deberían ser al menos algo más contextualizadas. Objeto de estudio y contexto no se pueden separar para analizar la coyuntura y esto no significa caer en contextualismos pos-modernos que terminan relativizando cualquier situación. Elíseo Verón en su bendita semiosis social nos dice que todo discurso tiene su correspondiente condición de producción. El «discurso Alberto Fernández» también la tiene.

Los sueños, sueños son

Decir que el gobierno de Alberto ya no va a ser el gobierno que soñamos, es injusto para Alberto y sobre todo para nuestros sueños. ¿Cuál es el gobierno que soñamos? ¿Todavía lo sabemos? ¿Lo tenemos tan claro? No lo sé. Sí sabemos cuál es el gobierno de nuestras pesadillas. Y se sabe que, de un sueño gratificante a una pesadilla terrorífica, hay tan sólo un movimiento de almohada en la cama.

Comments (1)

  1. Avatar
    Cristina Lospennato

    Me parece muy adecuaada y actual la lectura social. Ya que nombraron a Freud y Lacan (siendo.mi temática) entiendo que la sociedad pide por el solo hecho de llenar una falta estructural y muy de acuerdo en el razonamiento de preguntar que sueñan o que esperan o que piden
    A veces piden nada.
    Gracias por tan bellas letras

Comment here