Política

Sobre precios y vacunas

Comenzaremos este artículo abusando del ejercicio de la simplificación. Estableciendo dos palabras como las variables centrales a tener en cuenta en el incipiente febrero del 2021: Precios y Vacunas.

Precios

Primera cuestión que inquieta al bolsillo de los comunes: en enero la inflación fue del 4% en general y de más del 5% en el precio de los alimentos. El consumo de carne es el peor en décadas. La leche de los niños (más de la mitad de ellos pobres) por las nubes. La cerveza de los adultos, elixir quitapenas de los pobres, también. Salarios por la escalera, precios por el ascensor. Pícara frase de hace cincuenta años cuando la gente tenía un empleo formal y percibía honorarios en blanco. Hoy casi la mitad de la población vive en la informalidad. De la “changa”. La inflación en la época del “fin de la sociedad salarial” se presenta como una daga urgente a extirpar del corazón de una economía en terapia intensiva.

Segunda cuestión, menos mencionada: el gobierno no genera inflación. Son los empresarios quienes lo hacen abusándose de una estructura hiperconcentrada de la economía. Pagan en pesos y venden en dólares. Negocio redondo. Es el punto neurálgico de toda discusión: se llama puja distributiva. ¿Qué porcentaje de la torta corresponde a cada sector? La inflación es el costado más cruel (pero solo uno de ellos) de la apropiación de la renta nacional por parte del empresariado.

El gobierno no genera la inflación, repetimos. Pero tiene un rol central a la hora de fijar las reglas del juego. No se trata solo de regular, tarea urgente e imperiosa en los tiempos que corren. Se trata de cambiar la lógica que permite que un puñado de personas, plutócratas insaciables, se apropien de casi todo.

El Macrismo logró alterar el statu quo Kirchnerista. Desde muchos planos, tanto simbólicos como materiales. Desde Milagro Sala como presa política hasta un salario mínimo que cae de de 500 a 200 dólares de un plumazo. Muchas cosas. Demasiadas en tan poco tiempo. Fue poder y fue decisión política. Pasamos de un “statu quo progresivo” a un “statu quo regresivo”. De la discusión por mejores salarios y mayor nivel de actividad y empleo, a la Ceocracia en los escritorios del Estado y al dominio financiero comandando los resortes económicos. La devaluación brutal (la pulverización del peso) y su consecuente inflación desmadrada son expresiones de algo que cambió. Ese “algo”, ese “statu quo regresivo”, es lo que Alberto heredó. Lo que Macri dejó. Un país distinto al del 2015. Un Estado degradado, una clase trabajadora debilitada y un empresariado empoderado. He aquí la huella central de la gestión Cambiemista.

El gobierno debe dar un cambio de timón en ese sentido. Cambiar la herencia amarilla con decisiones estructurales en el mediano plazo. Y controlar los precios en el corto. Debe danzar entre la reforma y la urgencia. Fue tan fuerte el impacto de los aumentos en los últimos meses que se convirtió en el centro de casi todas las discusiones. Hasta nos olvidamos un poco de la pandemia. Pero sigue ahí. Vamos, entonces, a la segunda variable.

Vacunas

La pandemia es el primer Hecho Social Total. Afecta a todo el globo terráqueo. Atraviesa lenguas, culturas, religiones y geografías por igual. Nadie, dentro del género humano, está por fuera del Covid-19.

Afecta a todos, pero no a todos por igual. La Organización Mundial de la Salud dio en enero un dato tan obvio como alarmante: el 95% de las vacunas se encuentran concentradas en 10 países. Los del norte. Con EE.UU. y la Unión Europea a la cabeza.

El destino inevitable para los países pobres, y Argentina es uno de ellos, es quedar rezagados en el reparto. Se impone, bajo el cielo capitalista neoliberal, el poder y la riqueza de los vencedores de la guerra fría. Noticias de ayer, diría el querido Indio Solari. Lo obvio domina el escenario. Cada vez más lejos estamos de las utopías de una sociedad mejor a causa de la “nueva normalidad” que la pandemia traería. Ningún comunismo a lo Zizek emergió. Nada. Todo lo contrario. Mayor dominación. Mayor desigualdad. Mayores mecanismos de opresión. Mayor ostentación de los que tienen todo. La “diplomacia de la probeta” corre al ritmo de un puñado de países y laboratorios.

En ese escenario, las gestiones del gobierno fueron más que satisfactorias. No apostó a un solo bando. Negoció tanto con europeos y yanquis como con rusos y chinos. Fue, de facto, la expresión de mayor soberanía y multilateralidad de la política exterior argentina.

La logística está preparada. Las vacunas “en camino”. Algunos inclusive ya tuvieron el privilegio de quedar inmunizados con la Sputnik V. La gran mayoría espera. Los plazos se patean un poco para adelante. Pero se puede ver un rumbo claro. Un camino trazado. Un accionar consecuente. No es poco, para los tiempos que corren.

Jonatan Acevedo
Sobre el autor
Historiador – Universidad Nacional de Luján

Comments (1)

  1. Avatar
    Cristina Lospennato

    Me encantó la nota, la gestion del gobierno fue excelente a mi humilde criterio, pero considero que, algo deberian hacer en CABA, donde hay un manejo estragante para nosotros, los profesionales de la salud independiente, largan la noticia a la madrugada o a primeras horas del dia y cuando llega al populacho que no votó a este neoliberal de la ciudad, la pagina está caida y los turnos ya se dieron a la meritocracia.
    Abrazo

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