Editorial

Una para la clase media

Enhorabuena sale a circular un proyecto de modificación del impuesto a las ganancias por parte del oficialismo. Si había algo que hacía falta era UNA medida para la clase media trabajadora, que no sabemos muy bien por qué, pero muchos -tanto en el gobierno como en la oposición- a veces las entienden como dos categorías distintas. Quizás parte de dicha miopía política los confunde cuando toman ciertas medidas y le hablan a su propio electorado.

Se estima que, si el proyecto se aprueba, el 74% de los empleados de comercio, el 65% del sector de transporte, logística y almacenamiento, el 58% de la industria manufacturera, el 54% del rubro de la construcción, dejarían de ser contribuyentes. Trabajadores que lejos están de estar dentro del 10% de la población más rica de la Argentina.

Entre la suba estrafalaria de los alimentos y las concesiones a los grandes concentradores de la riqueza del sector agropecuario, los propios votantes de Alberto Fernández se estaban preguntando ¿qué estamos haciendo como gobierno? ¿cómo vamos a ganar las elecciones? ¿a quiénes le estamos hablando?

Un primer año definitivamente atípico, pero también un gobierno algo desorientado en términos del famoso equilibrio y el diálogo. Más cuando para el diálogo se necesitan al menos dos.

La confirmación de la reestructuración de la deuda de YPF la semana anteorior y este proyecto de ley impulsado por el propio jefe de bloque de Diputados, Sergio Massa, son buenas noticias. Ambas con impactos distintos, uno en la macro y otro en el bolsillo, es decir, en la microeconomía diaria de más de 1.3 millones de personas. Y no es un dato menor, que el impacto esté en las zonas urbanas más importantes del país.

A esto se suma la tan retrasada pero finalmente reglamentada Ley de Aporte Solidario, que inyectará aire, pero que claramente no es suficiente. No cambia la estructura de la distribución de la riqueza en el país. Algunos dirán que podríamos sumar otras medidas que tuvieron algún tipo de impacto, como la Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo a fin del año pasado, sin dudas, tal como describió Daniela Losiggio en En Tapa, las promesas de campaña cumplidas son una carta de compromiso con parte de su electorado.

¿Este 2021 será el comienzo de una serie de medidas de impacto real o formarán parte del zigzag que vienen sosteniendo?

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