Internacional

Apocalypse Now

Hace 32 años, exactamente el 15 de agosto de 1979, se estrenaba una de las películas más icónicas de la historia del cine, Apocalypse Now, del gran Francis F. Coppola. Esta película se grabó en Filipinas, recreando el conflicto bélico en Vietnam que también tuvo coletazos en las costas de Birmania, o como se la conoce internacionalmente, Myanmar.

Más cerca en el tiempo, y más precisamente el 1 de febrero de este año, nos enteramos a nivel mundial (muchos por memes de una chica haciendo clases de fitness), que un convoy del ejército birmano ingresaba por la avenida principal hacia el palacio de gobierno.

Dicha marcha del Tatmadaw (ejército birmano) constituía, nada más y nada menos, un golpe de Estado a la coalición que había recientemente ganado las elecciones por la Liga Nacional de la Democracia y que era encabezada por la líder de izquierda, Aung San Suu Kyi.

A raíz de este golpe asumió el gobierno Min Aung Hlaing, mientras que la ex consejera del Estado fue detenida (y aún continúa).

Protestas

Desde el 1 de febrero casi todos los días centenares de ciudadanos se movilizan contra el golpe para reclamar por la liberación de Aung San Suu Kyi, así como por la restauración democrática de un país que ha sido gobernado por los militares durante treinta y nueve años seguidos. El gobierno de facto responde con detenciones, represión y grupos de civiles que apoyan el golpe de manera violenta en las calles.

Otro aspecto distintivo de todo este mes que aún no terminó, pero que ya se llevó la vida de seis manifestantes, es la metodología de los militares para detener. Y es que no se limita solo a las detenciones callejeras, sino que el gobierno empezó a ejecutar un plan de seguimiento de manifestantes por medio de Facebook en el que se abocaron a detener en sus domicilios a personas marcadas por haber participado o haberse expresado sobre el conflicto y en contra del gobierno militar.

Historia

Como se dijo previamente los militares gobernaron cerca de cinco décadas en un país que logró su independencia en enero de 1948 de manera oficial, luego de años de ocupación británica.

Desde 1948 U nu fue el presidente democrático de la nueva República Unida de Birmania hasta 1962, año en el que las fuerzas militares lideradas por el general Ne Win lo derrocaron y establecieron lo que serían cuarenta y nueve años de hegemonía militar con una firme impronta de ataque a toda insurrección contra su gobierno y persecución de sindicatos, estudiantes y de toda “amenaza” a su conducción.

Recién en la década de 1980 la población comenzó a animársele al régimen con diferentes protestas a lo largo y ancho del país del sudeste asiático. Estas estaban compuestas por todos los sectores sociales: algunos soldados, estudiantes, trabajadores, budistas, etc y eran en pos de la restauración democrática, un concepto que los militares de ese país consideraban alejado a las posibilidades y realidades de su país por no considerarlo apto a esos fines.

Dichas protestas fueron reprimidas de manera violenta y criminal, pero como todo conflicto, por más que no se haya logrado derrocar al gobierno militar, dejó heridas en la casta gobernante de ese entonces, con lo cual tomaron la decisión de auto infligir un golpe de estado, el cual otorgó el mando a Saw Maung, quién finalmente cambió el nombre de Birmania a Myanmar.

Aung San Suu Kyi

En 1988, el mismo año que una represión enorme dejó un saldo considerable de fallecidos entre la población, una joven militante, hija de un líder nacionalista fallecido en los años de la independencia, asumió la secretaría general de un nuevo partido compuesto por diferentes dirigentes pro democracia, la Liga Nacional de la Democracia (LND).

La respuesta del gobierno militar a la aparición de la carismática nueva líder de la pro democracia, fue su encarcelamiento en 1989 por considerarla una “amenaza al Estado nacional”.

En 1990 su aparición finalmente tuvo efectos populares, además de las protestas de 1988 y su partido arrasó en las elecciones nacionales, pero la junta militar ignoró dicho resultado y desestimó la victoria, dándose como ganador a la coalición militar gobernante. Pero ya el termómetro marcaba temperatura, y la democracia se había pronunciado.

No fueron pocos años después que volvió la democracia, sino que tuvieron que esperar hasta 2010 recién para que liberaran a Suu Kyi y un año más para que, luego de muchas presiones internacionales, de occidente y de la ONU, Myanmar celebrara elecciones. El 31 de enero de 2011 el parlamento fue conformado por mayoría militar y en febrero el militar Thein Sein fue elegido el primer presidente civil luego de cuarenta y nueve años.

Sí, un gobierno militar “civil” en los papeles, y con el parlamento compuesto por un 85% por militares. No era suficiente, pero era algo.

Cuatro años después, en 2015, se convocaron nuevas elecciones, donde Suu Kyi y su partido arrasaron, pero hubo un problema más: la ley birmana no le permitió asumir por tener hijos de otra nacionalidad (su ex marido y sus hijos estadounidenses) con lo cual debió asumir en su lugar Htin Kyaw, quién terminó siendo ahora sí, el primer presidente civil desde 1962. Sin embargo, para argentinizar la situación, Suu Kyi aclaró que, si bien no era la presidenta en funciones, sería la que estaría al mando, es decir “Htin Kyaw al gobierno, Aung San Suu Kyi al poder”.

Conflictos étnicos

Durante su gobierno Suu Kyi se vio sumamente criticada por occidente ya que llevó adelante una política importante de persecución y ataques cruzados con las minorías musulmanas ocupantes del norte de Myanmar, los Rohingyas, quienes según la líder de la Liga Nacional de la Democracia, no forman parte del territorio Birmano sino que son inmigrantes de Bangladesh traídos por los británicos durante la ocupación.


Como todo conflicto oriental, al cual occidente ataca, tiene dos aristas: la local, donde encontró una popularidad muy grande ya que los Rohingyas son una etnia rechazada por la mayoría budista, y la arista internacional basada en la condena a persecuciones militares y asesinatos, así como declaraciones conjuntas de la líder birmana con el polémico presidente húngaro, Viktor Orban, quién es conocido por sus declaraciones anti islámicas y anti Unión europea.

Toda esta situación llevó a Suu Kyi a postularse en las elecciones del 2020 con miras a 5 años más casi asegurados y con una intención de voto abrumadora, pero los militares objetaron el procedimiento alegando que las urnas estaban plagadas de irregularidades y que los diez millones de casos de fraude que supuestamente existían según sus propios cálculos, justificaban la intervención que finalmente ocurrió a principios de este mes.

Prisión

Hoy, luego de aquella primera detención en 1989, Suu Kyi vuelve a ser detenida en un país con una democracia blanda, donde los controles a su población son extremos con o sin gobiernos militares, y donde se vive con la tensión constante de la pérdida de autoridad.

Hoy comenzó nuevamente un período de facto en un país que es lejano pero que a su vez tiene vestigios de todas las repúblicas poscoloniales del mundo, y más aún, posee vestigios de aquella Asia antigua pero tan joven de democracias que se debate su destino entre culturas, tiros y sangre sin terminar de otorgarse una identidad definida.

Hoy Myanmar cumplirá un mes de conflictos, y parece no salir más de aquel río sinuoso por el cual el Capitan Benjamin Willard (personificado en el gran Martin Sheen) y un grupo de soldados americanos ascendían contra toda hostilidad propia y extraña para capturar al Sargento Kurtz (Marlon Brando) en Apocalypse Now.

Dos caras de una misma moneda, una de ficción y una real, pero dos caras que se miran como espejos. Y es que tanto Kurtz como los militares birmanos comparten algo con sus propios países: el conflicto.

Sebastián Vadra
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Abogado en construcción, entusiasta de las relaciones internacionales.

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