Política

El Papa del fin del mundo como líder mundial

Propongo este escrito para que reflexionemos acerca del Papa Francisco como líder geopolítico de la humanidad, a poco de cumplirse el 8° aniversario de su elección.

Yo soy cura villero. Mi cancha es la villa y no tanto la de analista geopolítico, ni siquiera del representante de la iglesia mundial. Pero vale la pena intentar un análisis desde lo que alcanzo a captar.

Cuando eligieron obispo a un tal Bergoglio en el año 1992, yo recién empezaba a ser sacerdote y él no era de la camada de curas conocidos por nosotros, ya que solo conocíamos a los que eran del clero diocesano de Buenos Aires y a algunos pocos más.

Entonces, no teníamos referencias de su historia. Pero al poco tiempo Bergoglio “se metió en el bolsillo” a la mayoría de los curas, especialmente a los que éramos más jóvenes. Rápidamente se convirtió en el referente de muchos curas que necesitábamos ser escuchados, comprendidos y acompañados por situaciones de nuestra inexperiencia.

Cuando empecé en la villa en el año 1999, vi cómo el Arzobispo se iba haciendo cada vez más presente en estos barrios humildes de la ciudad de Buenos Aires. Apoyó y acompañó la expansión misionera de la iglesia en las villas, colaborando en la creación de capillas, escuelas, acciones solidarias y hechos como el traslado de los restos del padre Daniel de la Sierra a la villa 21 y luego de Carlos Múgica a la 31. Venía con frecuencia a la villa y le gustaba tomar mate y saludar a los vecinos que pedían sacarse fotos con él, participar de misas, bautismos, sacramentos, choriceadas y fiestas populares. Siempre con un estilo campechano, hombre religioso pero muy humano, con un gusto por el fútbol y tantas cosas nuestras. En muchas situaciones, se puso de manifiesto su marcada sensibilidad por los que sufren. Una muestra de esto fue su profunda cercanía con los familiares de las víctimas de Cromañón en el 2004, la defensa de vecinos desalojados en “La veredita” cerca de la villa del bajo Flores y tantos casos más. Iba quedando claro que esa sensibilidad social lo llevaba a un compromiso político, por supuesto sin posicionamientos partidarios.

Él se fue acercando cada vez más a nuestros barrios y fortaleció el equipo de curas para las villas, que existía desde 1969. Mandó muchos sacerdotes jóvenes que manifestaban vocación por vivir y trabajar entre los más pobres. Nos alentó y estimuló en el compromiso social desde la fe. Mientras de un lado se promueve una religiosidad que invita a descomprometerse con lo temporal y desde otro lado se enseña que la religión es el opio de los pueblos, los curas villeros tenemos muchas vivencias de hechos religiosos que transformaron la vida de nuestros vecinos. Bergoglio siempre nos apoyó en esto. Un ejemplo es la llegada de la imagen de la Virgen de Caacupé a Barracas que revolucionó nuestra villa 21 con cambios trascendentales.

Íbamos viendo que su palabra y sus acciones centraban la atención de todos, ahora refiriéndome a esferas públicas como la política y otros ámbitos. No siempre cayeron bien sus expresiones en público. Se iba forjando en él un liderazgo nacional más allá de la Iglesia.

El día que fue elegido Papa, la gente de nuestra villa 21, naturalmente salió a festejar y acudió a nuestra Parroquia Caacupé como si fuera el Obelisco en el festejo de un campeonato mundial. La gente decía “uno de los nuestros es Papa”, “el Papa villero”, y cosas así. Como acababa de morir Hugo Chávez, coincidió que muchos periodistas internacionales, se acercaron a Buenos Aires a conocer la tierra del flamante Papa. Venían al barrio y pedían testimonios de los vecinos. Fueron muchos días plagados de periodistas de todo el mundo.

A muchos de nosotros nos gustó cuando la primera frase que dijo como Papa fue “cómo quisiera ver una Iglesia pobre para los pobres”. El es hijo de esa “Iglesia pobre para los pobres” que ya existía en muchos lugares de América Latina, en las comunidades eclesiales de base, en la iglesia de las villas, en la teología del pueblo del Padre Tello y en tantas experiencias como las de Angelelli, Mugica y otros. Bergoglio tuvo la gran capacidad de visibilizar este modo de ser iglesia y de hacerlo trascender. Nos emocionamos mucho. ¡Se hacía realidad esa Iglesia que siempre tanto soñamos!

Con el tiempo, fuimos descubriendo cómo Francisco era muy amigo y referente de muchísimas personas de diferentes sectores y ambientes: políticos, artistas, intelectuales y militantes sociales. Se manifestaba su honda humanidad y su magnetismo.

Nos fuimos dando cuenta también de su interés por la política. De joven estuvo vinculado a la agrupación política peronista “Guardia de Hierro”. Se ve que formó parte de la épica de lucha y cambio social que en los años 60 y 70 protagonizaban jóvenes y trabajadores de izquierda, católicos y nacionalistas.

Conociendo estos antecedentes de Francisco, podemos captar mejor la concepción social y política del primer pontífice latinoamericano, que pone en el centro de su reflexión a los pobres y el ejercicio de la política como construcción del bien común.

Vale la pena prestar atención a la relación de Francisco con los movimientos sociales. Dentro de su misión, concibe la promoción humana como parte de le evangelización. Entiende que desde su lugar debe aportar al cambio social. En este aspecto, el Papa nos hace dar cuenta que los pobres no sólo dan que pensar, si no que piensan; no solo despiertan sentimientos; sino que sienten; y sobre todo no sólo padecen la injusticia sino que luchan contra ella, son protagonistas en la búsqueda de la justicia social.

Francisco nos invita a poner la economía al servicio de los pueblos y a poner la dignidad humana en el centro de la discusión. Propone temas que molestan al sistema: ética, solidaridad mundial, distribución de los bienes, preservación de las fuentes de trabajo, dignidad de los débiles, hablar de un Dios que exige un compromiso por la justicia. En este sentido en nuestro país, muchos que se habían puesto contentos con la elección del Papa argentino lo dejaron de querer al escuchar sus palabras y posturas.

A muchos les choca su preferencia por las periferias. Frente a la cultura del descarte y del derroche, Francisco propone instaurar la cultura del encuentro. Todo esto implica afrontar una profunda cuestión cultural, política y social. En este sentido, se ponen en alto tres derechos sagrados: Tierra, Techo y Trabajo.

Toda esta visión está presente en los diferentes encuentros mundiales que el Papa tuvo con los movimientos populares. En Bolivia les dijo que el futuro de la humanidad está, en gran medida, en sus manos, en su capacidad de organizarse y promover alternativas creativas, en la búsqueda cotidiana de las “tres T” (tierra, techo y trabajo) y también, en su participación protagónica en los grandes procesos de cambio, cambios nacionales, cambios regionales y cambios mundiales “No se achiquen” les dijo, además de llamarlos “sembradores de cambio”. He ahí una exhortación a vivir la política como herramienta de transformación de la realidad.

Así, fuimos conociendo la faceta de un liderazgo que iba más allá de lo que conocíamos. Sabía tratar con el rey y con el mendigo, con el empresario y el desclasado. Pero era la misma persona que caminaba los pasillos de la villa.

Entonces no nos sorprendía que empezara a manifestar un liderazgo cada vez más extendido. Si a eso le agregamos que con el tiempo fue teniendo un importante predicamento en presidentes y líderes de todo el mundo, fuimos captando que su mismo carisma para con los más humildes encandilaba también a los más encumbrados.

Al tiempo de todo esto, fuimos percibiendo que Francisco crece en un marcado liderazgo político. Según él, la política es la forma más alta de caridad.

La visión de Francisco nos lleva a revalorizar la política. No caer en la demonización de la política, como sucede en determinadas posturas. En el tercer encuentro Mundial con los Movimientos populares dijo que “La corrupción no es un vicio exclusivo de la política. Hay corrupción en la política, hay corrupción en las empresas, en los medios de comunicación, en las Iglesias y también en las organizaciones sociales y movimientos populares”. Dice que quienes optaron por una vida de servicio tienen una obligación adicional que se suma a la honestidad. Se trata de la austeridad y la humildad. Se refiere a los políticos, a los dirigentes sociales y a los pastores de las Iglesias.

A muchos nos sorprendió y nos emocionó ver tantos gestos, actitudes y acciones de humildad y austeridad en Francisco. Esto no sólo muestra su conducta moral. También él está dando un claro mensaje a los dirigentes del mundo. Esto también lo constituye en líder geopolítico de la humanidad. Lo mismo podríamos decir de su inteligencia, de su sensibilidad, de su capacidad de conducción, incluso de su amor y de su pasión por las cosas nuestras (argentinas) (tango, futbol, mate, amigos, el diariero…).

En la encíclica “Amoris Laetitia”, se refiere al amor en la familia de cada uno, pero también en esa otra familia que es el barrio, la comunidad, el pueblo, la humanidad. Lleva el tema del amor, propio de su oficio, a todas las esferas, incluyendo la política. Esto seguramente fascinó a muchos líderes mundiales que lo reconocen como un referente.

Si Jesús dijo “los últimos serán los primeros” y si un salmo recita que “la piedra que rechazaron los arquitectos ha llegado a ser la piedra angular”, ¿por qué un Papa que viene del fin del mundo no puede llegar a ser líder geopolítico de la humanidad? Algo habrá aprendido de ese Jesús que nació humilde y pobre en la olvidada Belén, que privilegió a la oveja perdida y al hijo pródigo y que llegó a ser el humano más admirado de la historia.

Esta rara lógica nos hace recordar que vale lo que crece desde el pie, que los sumergidos pueden emerger, que el ascenso social existe y que el pueblo se encamina más a la victoria cuando hay líderes que los saben interpretar y acompañar.

Padre Lorenzo
Author Details
Párroco Virgen Milagros de Caacupé. Responsable de la Vicaria de Pastoral en Villas de emergencias. Capellán del Movimiento de Trabajadores y Excluidos de la Federación Argentina de Cartoneros y Recicladores. Miembro del Consejo Presbiteral. Responsable para la Pastoral en Colegios Secundarios. Administrador Parroquial Virgen de Lujan.

Comment here