Economía

Energía eléctrica: la falsa dicotomía entre aumentar tarifas o incrementar subsidios

Esta semana se puso en evidencia un conflicto en la administración de los recursos financieros y productivos del Estado argentino que se cristalizó en la posible salida del Subsecretario de Energía Eléctrica Federico Basualdo ante el pedido de renuncia del Ministro de Economía Martín Guzmán. El mercado de energía eléctrica en nuestro país incluye intereses de muchos organismos públicos, empresas y, por supuesto, los usuarios, tanto del segmento residencial como los del sector productivo. Esta situación se presenta en un contexto donde las empresas de distribución solicitan ante el ente regulador modificaciones en las tarifas de entre el 20% y el 30%.

El problema central está en que el sistema de generación y distribución de energía eléctrica se encuentra con precios prácticamente congelados desde inicios de la pandemia en un contexto inflacionario. Lo que tiene impacto en la calidad de la oferta del servicio, que se ve comprometido porque el flujo de fondos reales de las compañías disminuye mientras el resto de los precios de la economía se actualiza. Sin embargo, el efecto más importante se da en la readecuación de los planes de inversión para mantenimiento y ampliación de la capacidad de generación y transporte.

La desmejora del servicio producto de la caída en las inversiones es difícil de percibir en un período de estancamiento económico como el actual. La actividad económica deprimida permite que la capacidad instalada responda a las necesidades del sistema productivo y al tiempo que mantiene la demanda de los hogares. Sin embargo, se hace evidente cuando el país empieza a importar energía.

Si las tendencias de recuperación económica se mantienen, el sistema pronto se enfrentará con un problema ya conocido en el mercado eléctrico: priorizar a la industria o a los hogares. La única forma de evitar el problema de la sábana corta energética es ampliar la sábana. Es decir, invertir en generación y distribución para que cuando la industria se reactive no se deba cortar turnos en las fábricas porque se prioriza la entrega al sector doméstico, o programar cortes de electricidad en verano en los barrios porque el sistema de distribución no soporta las temperaturas de la temporada estival.

¿Qué pasa en otras Provincias argentinas?

Hoy están en el centro de la escena las tarifas de las distribuidoras Edenor y Edesur, para las cuales el ENRE autorizó un aumento del 9% en las tarifas. Sin embargo, el asunto de los precios de la electricidad está en la agenda en todo el país. En Tucumán, por ejemplo, la Empresa de Distribución de Electricidad de Tucumán (EDET) acordó con el Ente Único de Control y Regulación de los Servicios Públicos de Tucumán (ERSEPT) una actualización de 13,6%, que es complementario al ajuste ya acordado a principios de año de 23,4%. Luego de un congelamiento de 30 meses en las tarifas el precio de la energía en el Jardín de la República aumentará en este 2021 alrededor del 37%.

En Salta la compañía Edesa solicitó un incremento del 35 por ciento en la tasa del servicio de energía eléctrica. Sin embargo, debido a la inflación existente, el ente regulador aprobó solo un aumento del 21,78%. El Ente Regulador de Servicios Públicos (ERSEP) de Córdoba, aprobó un aumento del 10,7% a partir de enero en la tarifa de energía que administra la empresa Epec.

El Ente Provincial Regulador de la Energía (EPRE) de Entre Ríos aprobó un nuevo esquema tarifario con una suba del 15% desde el 1 de marzo pasado.

Las dos posiciones enfrentadas

La discusión en la cartera de economía refleja dos posiciones con respecto a la política tarifaria. El ala que representa Basualdo apoya una estrategia de sostenimiento de la producción y la distribución eléctrica donde los subsidios son la herramienta principal para el mantenimiento del sistema eléctrico. El argumento detrás de esta posición es que los aumentos en las tarifas tienen un impacto directo en la espiral inflacionaria. Además, esta estrategia es sencilla de implementar ya que se efectiviza en aumentos de los aportes del Poder Ejecutivo a la Compañía Administradora del Mercado Mayorista Eléctrico (CAMMESA) que maneja la distribución de los subsidios a las empresas.

Sin embargo, esta es una solución que no considera la equidad, ya que el subsidio que reciben de modo indirecto los sectores de bajos ingresos son los mismos que reciben los hogares de ingresos medios-altos y altos. A la vez Basualdo cuenta con un plan de segmentación del cuadro tarifario, pero cuya implementación contempla varios meses de recolección de datos. Ello lo hace impracticable en el corto plazo.

Por su parte, el ministro Martín Guzmán apuesta a una propuesta más compleja que atiende varios frentes. Tiene como objetivo mantener el peso de los subsidios a la energía en el presupuesto nacional dentro de un rango planificado, lo que permitirá cumplir con las metas de déficit fiscal fijadas en el presupuesto. Así, al generar previsibilidad ataca parte del componente de expectativas que impactan hoy en la inflación. Al mismo tiempo, busca que los ajustes en las tarifas de energía eléctrica estén por debajo de los valores de recomposición que piden las empresas del sector. Esta situación deja al sector de la energía corriendo por detrás y no marcando la pauta inflacionaria, un asunto muy difícil de diferenciar en el medio de la espiral de aumento de precios.

Además, prevé que los aumentos de tarifas sean compensados en base a una distribución más equitativa de los subsidios. Para disminuir el impacto de los aumentos en los sectores populares y cargar el costo de la energía en aquellos segmentos de la sociedad que pueden afrontar una tarifa más acorde a su consumo. Esta salida es mucho más compleja y trabajosa, pero apunta a mantener el sendero de estabilización de la economía consistente con una reducción de la tasa inflacionaria.

La falsa dicotomía reside en el hecho de que la carga monetaria del sostenimiento del sistema energético en última instancia recae sobre la población. En el planteo del Subsecretario Basualdo ese peso se reparte en el financiamiento del déficit vía aportes del Tesoro o por la recaudación general de impuestos. En la estrategia del ministro Guzmán se prioriza el mantenimiento de las señales de estabilización y la actualización se deposita sobre los sectores de ingresos medios y altos. Lo complejo de la situación efectivamente trascendió las cuestiones de técnica en el diseño de política energética, sino que expresa una tensión en el Frente de Todos sobre el manejo de un sector clave de la economía.

Posdata: Una buena

En estas condiciones complejas para la inversión hay anuncios como el de la represa de Aña Cuá. Actualmente Yacyretá provee el 15% de la energía consumida en Argentina. Este proyecto tiene un costo aproximado de 350 millones de USD y ampliará la capacidad de producción del complejo Yacyretá en un 10% para cuando esté inaugurada a fines de 2025.

Juan Manuel Zanabria
Author Details
Economista por la Universidad de Buenos Aires, especializado en procesos de integración regional y desarrollo económico. Realizó sus estudios de grado y posgrado en la UBA, UNLa, Universidad de San Pablo y Tsinghua Universidad. Es miembro del GICP en Geopolítica y Tecnología en FSOC-UBA, y del Think Tank Ideas por el Desarrollo (IxD).

Comment here