Política

Educación, salud y futuro

El acoso de esta nueva ola de la pandemia del Coronavirus no ha conseguido unir una sociedad dividida, pero expuso más nítidamente los intereses que operan detrás de ella, y que, gracias al análisis de muchos, dejan de estar en la invisibilidad. Con el pretexto de presumirse defensores de valores universales como la educación, la salud y la libertad, ciertos sectores del espectro político parecen olvidar su propio recorrido, que los expone y ridiculiza, con justicia.

Cuarentena, aislamiento y restricciones aplicadas durante el 2020 fueron imprescindibles para evitar un colapso sanitario prematuro. El gobierno de Macri – Vidal – Larreta había desfinanciado al sistema de salud, se propuso no inaugurar un tendal de hospitales que estaban casi terminados y hasta le bajó el rango desde Ministerio a Secretaría, a Salud, Trabajo, Ciencia, Tecnología y otros. La única forma de afrontar aquella primera ola del Coronavirus era a través de abruptas medidas limitantes de la circulación. Mientras se consiguió disminuir la tasa de contagios exitosamente, se recuperó la categoría de Ministerio para todo lo que corresponde y se duplicó la capacidad de atención sanitaria a través de una descomunal inversión. En términos sanitarios, el año 2020 fue un innegable éxito del gobierno de Alberto Fernández.

En cuanto a educación, la reducción de la presencialidad fue convertida en virtualidad. Si bien es incuestionable que la asistencia al aula de clases conlleva muchas virtudes irremplazables, la virtualidad fue exitosa. Quien escribe es profesor universitario desde hace más de veinte años, conozco muy bien las ventajas tanto educativas como sociales y psicológicas de las clases presenciales, pero al mismo tiempo no puede negarse que frente a esta tan acuciante amenaza, las clases virtuales permitieron una solución que fue exitosa para todos los niveles educativos.

De todos modos, el actual jefe de gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, se enfrenta a las medidas de cuidado impuestas por el responsable decreto presidencial. Larreta dice que él está con la educación y que los chicos tienen que ir al colegio, justificando su postura tras el argumento de que la asistencia a clases no aumentó los contagios. Esto contradice los datos que se manejan en todos los países del mundo y hasta pone en tela de juicio si el propio Larreta advierte que los niños son seres humanos capaces de portar el virus como todos los seres humanos.

Pero lo que permite poner de manifiesto, son las contradicciones de quien se erige como uno de los candidatos más firmes a presidente. La calificación no admite apelación cuando se recuerda que el gobierno de Macri – Larreta disminuyó el presupuesto para educación en la Ciudad de Buenos Aires desde el 28% al 17%, en simultáneo con discontinuar el Plan Conectar Igualdad, desfinanciar el Plan Fines y el Plan Progesar. Y para quitar el velo remanente, si quedara alguno, se pueden considerar los números desde la recuperación de la democracia en 1983. El gobierno de Alfonsín (1983-1989) creó 90 escuelas, el gobierno de Menem (1989-1999) creó 10 escuelas, el gobierno de De La Rúa (1999-2001) ninguna, el período kirchnerista durante las presidencias de Néstor Kirchner y Cristina Fernández (2003-2015) creó 1800 escuelas, y luego el tándem Macri – Larreta – Vidal (2015-2019) cerró 70 escuelas. ¿Con qué cara nos habla Larreta de educación?

Asimismo, es hartamente conocido el hecho de que el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, bajo la dirección de Larreta, tanto durante el gobierno de Macri como durante su propio mandato en ciudad, ha privado de subsidios sistemáticamente a la educación pública, mientras ha incrementado el otorgamiento de subsidios a los colegios privados. Son los mismos que enunciaron aquella frase que dijera “caer en la educación pública”, denigrándola.

Por eso no sorprenden los enunciados de Patricia Bullrich, la presidenta del Pro, en referencia a que podemos entregar las Malvinas. La gravedad de estos dichos es de una magnitud gigantesca, pero nos permite recordar al rabino Bergman, quien fuera ministro del gobierno de Macri, cuando dijo que “Argentina como tierra prometida debe ser partida y repartida”. Va quedando a la vista, de manera innegable, incuestionable e indiscutible, por qué fueron los mismos que nos endeudaron, nos redujeron el poder adquisitivo de jubilaciones y salarios a su tercera parte, destruyeron la industria y el empleo y ahora pretenden desestabilizar económica, financiera y sanitariamente al país.

Frente a la recuperación económica que se inició desde el año pasado y que casi sin dudas continuará el presente año 2021, la ex presidenta y actual vicepresidenta Cristina Fernández advirtió acerca de que “no sea cosa que el crecimiento se lo quieran quedar unos pocos vivos”. Bueno, es muy útil observar el acierto de sus palabras atendiendo al accionar de los que manejan ese excedente. Por ejemplo, los exportadores, que cuando liquidan, entregan dólares y reciben pesos, pero con esos pesos vuelven a comprar dólares, que como en la última quincena de abril mostró al dólar blue como la más barata de las opciones, la presión de demanda elevó un poquito su precio. Al ocurrir eso, quisieron instalar la sensación de una expectativa devaluatoria e inflacionaria. Su intención no es otra que desestabilizar al gobierno que está decidido a coartarles la libertad para saquear libremente.

El futuro debe sostenerse sobre una memoria activa que recuerde y ponga en evidencia los intereses que se esconden detrás de los enunciados. Para que se entienda con el ejemplo. No se trata de decir que Larreta quiere un fracaso sanitario del gobierno de Alberto Fernández porque no me gusta Larreta. Se trata de demostrar los hechos políticos de Larreta que desnudan sus intencionalidades políticas, desenmascarando sus mentiras y exponiendo sus propias contradicciones. El análisis que se propone es objetivo, porque esto es un artículo de economía política. Aunque, por cierto, si se preocupa por los intereses del conjunto de la sociedad, también alberga sentimientos profundos anclados en valores. Y eso es coherencia, muy distinta de las contradicciones de Larreta.

Julián Denaro
Author Details
Economista (UBA), Columnista Económico en Televisión y Radio, Profesor en Universidades Nacionales (UBA y UNLAM), Doctorando en Ciencias Económicas en UNLAM y terminando la Licenciatura en Psicología en la UBA. Autor de seis libros.

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