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Reflexiones sobre la implicancia de la sanción de la Ley Diana Sacayán- Berkins. ¡Les trans Tenemos Ley!

Soy un sujeto trans nacido y criado en el Conurbano Bonaerense. Estudio la carrera de
Trabajo Social en la Universidad Nacional Arturo Jauretche, pero hace tiempo ejerzo la
profesión. Desde ese lugar quiero ofrecer una reflexión sobre la sanción de la Ley Nº 27636
“de promoción del acceso al empleo formal para personas travestis, transexuales y
transgénero Diana Sacayán-Lohana Berkins”.

Las identidades disidentes suelen experimentar una serie de injusticias que intersectan con las
de género, como las de clase social, edad, discapacidad, etnia, entre otras. Estas múltiples
categorías nos atraviesan a todes y nos colocan en ventaja o desventaja para acceder a los
mismos derechos, tales como la vivienda, oportunidades laborales, educación, etc. El
concepto de interseccionalidad tiene su origen en la mirada de las mujeres afro-descendientes
en Estados Unidos, que consideraban que la categoría de mujer no las englobaba porque
estaban lejos de los privilegios de las mujeres de clase media, blancas que no vivían las
mismas opresiones que ellas. (Y es que las personas que gozan de privilegios no pueden
visualizarlos, esto forma parte de los mismos).

¿De qué se trata la marcada interseccionalidad del poder en la que hallamos a nuestro
colectivo? Vivimos en un país profundamente desigual. Ser travesti-trans-no binarie, tal
como decía Lohana Berkins, no se puede esconder. No es lo mismo que ser una persona cis
lesbiana, bi o gay: “A diferencia de gays y lesbianas, las travestis no tenemos opción en
cuanto a nuestra visibilidad. No podemos elegir no decir a nuestras familias qué somos o
queremos ser, no podemos elegir cuándo salir del closet.”

Las personas trans han sido vulneradas históricamente. Terminar la escuela, poder alquilar
formalmente, ir a una consulta médica ha sido complejo de concretar. La existencia trans está
subrepresentada en el mundo académico intelectual, las personas trans son objeto de estudio
de tesis, magíster y doctorados, o forman parte de documentales contados por personas cis, en
lo que debe interpretarse como un extractivismo de sus conocimientos y saberes. Seguimos
siendo minorías dentro de las academias, de la representación parlamentaria, de los partidos
políticos, etc. Aún existen trasvesticidios, transfemicidios y transhomicidios. El silencio
mediático y político en torno a la desaparición de Tehuel es otra expresión más de que
algunas vidas resultan más importantes que otras, según cuál sea su género y su clase.
La mayoría de personas travesti-trans-no binaries no acceden a trabajos formales, por lo que
tampoco a derechos de la seguridad social como tener una obra social o realizar aportes
jubilatorios; esto es –nada más y nada menos– a tener un proyecto de vida. Siguen existiendo
barreras en el acceso a estos derechos, porque –otra vez– lo trans se nos nota. Una entrevista
laboral donde se alegren por nuestra presencia ha sido una utopía aun siendo profesionales
y/o estando sobrecapacitades para los puestos ofrecidos.

Todos estos prejuicios causan padecimiento social, segregación y vulneración de derechos. El
escenario social se complejiza cuando situamos las trayectorias trans en otros entramados,
por ejemplo, en una zona rural o en el conurbano, en una toma de tierras o privades de su
libertad. Nuevamente la categoría de interseccionalidad nos permite comprender que son
múltiples las opresiones que nos embisten.

Así como la ESI representó un avance para fomentar la visibilización y el respeto del
colectivo trans-travesti-no binarie en las escuelas; así como –luego– la Ley Nº 26743
reconoció formalmente nuestras identidades; hoy la Ley Nº 27636 viene garantizar que las
personas travesti-tran-no binaries accedan al empleo formal. En su Art. 5º, reza la ley: "El
Estado nacional, comprendiendo los tres poderes que lo integran, los Ministerios Públicos,
los organismos descentralizados o autárquicos, los entes públicos no estatales, las empresas y
sociedades del Estado, debe ocupar en una proporción no inferior al uno por ciento de la
totalidad de su personal con personas travestis, transexuales y transgénero". A estos fines se
crea el Registro Único de Aspirantes, para proveer un listado de candidaturas a los
organismos que lo demanden. El requisito de terminalidad educativa no deberá ser un
obstáculo para un colectivo que, como ya dijimos, mayoritariamente se ve expulsado de las
instituciones educativas. Tampoco los antecedentes penales –por evidentes motivos que
también ubican al Estado como responsable– deberán ser un impedimento para acceder al
empleo. Finalmente, el personal del Estado deberá ser capacitado para que estas personas no
sufran discriminación en el ámbito laboral.

Pero la norma no termina allí. También incorpora beneficios para las empresas privadas que
contraten a personas trans-travestis-no binaries: las contribuciones patronales generadas por
la contratación de personas pertenecientes a este colectivo se tomarán como pago a cuenta de
impuestos nacionales. Estas empresas tendrán prioridad como proveedoras del Estado y por
último serán beneficiarias de líneas de crédito específicas por parte del Banco Nación.
Sin duda se están sentando las bases para construir una patria más justa con les trans dentro,
opinando, siendo parte.

Les trans siempre estuvimos, aunque no nos vieran o miraran para otro lado. Nosotres,
enriquecemos los espacios donde estamos, aportamos nuevas miradas, ponemos en tensión
las estructuras establecidas, damos cuenta de la multiplicidad de vivencias del género
realmente existentes. A partir de la militancia, de las luchas colectivas, de las barriadas, hoy
esta ley es un hecho. Todo esto no es más que tener el derecho a vivir una vida plena, feliz
donde el estado acompañe. Poder acceder a la misma vida y que nuestra ciudadanía sea igual
a la de las personas cis.

Seguiremos luchando por una patria más igualitaria, desde los espacios donde nos
encontremos levantado siempre la bandera del orgullo como respuesta política. Todo empieza
por tener empatía y pensar que la patria es el otro, siempre.

Ariel Santiago Rodriguez
Author Details
Trabajador social en la Secretaría de Mujeres y Diversidades del Municipio de Quilmes, Miembro de Amigxs x la Diversidad, estudiante de UNAJ

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